Leyenda del Toro de oro 

Conocer leyendas e historias de antaño de pueblos, sean verdad o mentira, pueden servir de referencia para aprender de los aires históricos de un lugar. La historia del toro de oro puede ser un ejemplo de este tipo de relatos.


El toro de oro

Cuenta la historia que en los años en que las tierras de Griegos eran habitadas por celtas del norte e íberos del sur, que compusieron en el mapa los pueblos celtíberos, existía un rito de persecución de un toro. Estas poblaciones crearon la ciudad en el alto de La Muela de San Juan, que fue destruida cuando los romanos aparecieron en escena.

El rito consistía en la caza de un toro. Se celebraba una comida en comunidad acompañada por las bebidas de la época. En realidad, tiene gran parecido con las fiestas actuales. Llegó un momento en que las gentes de esa época decidieron crear una representación de un toro de oro como muestra de la festividad y prueba de respeto a Dios. Ese ídolo se tiró en una sima como ofrenda pero sólo el sacerdote, casualmente, conocía su ubicación; el secreto se perdió al igual que otros muchos que han sufrido el paso del tiempo. Cuando se encuentre el toro dorado se comprobará la historia; si nunca se halla, puede haber dos explicaciones: que la historia no hay sido trasladada hasta nuestros días con toda la veracidad necesaria o que el religioso celta ese año tuvo un buen periodo.